En el marco de las festividades de fin de año, el Hospital Federico Lleras Acosta hace un llamado urgente a la comunidad para reflexionar sobre el uso de pólvora, a partir de un caso reciente que hoy deja una dura lección.
Eiber Garizao es un joven trabajador rural, que se encontraba en una vereda ubicada a aproximadamente dos horas del municipio de Rovira, el pasado domingo 14 de diciembre sufrió un grave accidente mientras compartía con algunos compañeros de trabajo. Tras una jornada como recolector de café, decidió tomarse algunas cervezas; en medio de ese momento, tomó la mala decisión de prender un tote, le causó lesiones severas en su mano izquierda, amenazando con la pérdida de uno de sus dedos.
Gracias a la atención oportuna del equipo médico especializado del Hospital Federico Lleras Acosta, el paciente recibió manejo quirúrgico y hospitalario, la experiencia y preparación de los especialistas en cirugía de mano le dieron la esperanza de no perder su dedo. Sin embargo, las secuelas físicas, emocionales y laborales que deja este tipo de lesiones son profundas y pueden acompañar a la persona durante toda su vida.
Desde su proceso de recuperación, el propio Eiber decidió compartir su testimonio como una advertencia para otras personas. Su mensaje es claro: ningún momento de celebración justifica el dolor, la discapacidad y las consecuencias que puede dejar la pólvora.
“No cometan el error de estar tomando y estar prendiendo pólvora, porque eso es duro vean lo que estoy pasando, todavía tengo mucho dolor”, expresó.
El Hospital Federico Lleras Acosta reitera que la pólvora no es un juego y que su manipulación, especialmente en combinación con el consumo de alcohol, incrementa de manera significativa el riesgo de accidentes graves. La prevención está en manos de todos: evitar el uso de pólvora es la mejor forma de proteger la vida, la salud y el bienestar de las familias tolimenses.
Eiber es el tercer paciente quemado con pólvora que es atendido en el hospital durante el mes de diciembre, los otros dos son menores de edad que todavía se encuentran en proceso de recuperación.
En estas fiestas, celebremos con responsabilidad. La pólvora deja marcas que no se borran, no dejes que nada apague tu fiesta.
Más tradición, menos pólvora.











