El minuto a minuto de los hechos que revivieron el temor por la violencia vivida hace más de dos décadas en esta zona del sur del Tolima.
En el centro poblado de El Limón en Chaparral, sus habitantes se disponían a compartir en una noche más de velitas en honor a la Virgen de la Inmaculada Concepción, en compañía de amigos y familiares, en medio de un ambiente de paz y tranquilidad, como ha sido costumbre desde hace poco menos de una década.
Sobre las 6:15 de la tarde de este día, el ambiente navideño que desde muy temprano se tomaba sus calles y viviendas se vio interrumpido por el traqueteo de varias ráfagas de fusil que eran disparadas desde un cerro cercano a la estación de Policía del sector, balas que revivieron escenas en la memoria de los chaparralunos que allí se encontraban, recuerdos de dolor y muerte de la época más cruel de la violencia en Colombia.
En lugar de las tradicionales velitas, la noche vio iluminar durante varios minutos el intercambio de disparos entre delincuentes y uniformados, estos últimos quienes respondieron al ataque de manera inmediata sin saber cuántos eran realmente sus oponentes.
Fueron 30 minutos de temor y terror, de angustia e incertidumbre; fue media hora de transporte en una máquina del tiempo del terror para aquellos que vivieron y vieron las peores escenas del conflicto armado en esta región.
Lo que parecieron minutos interminables culminaron sin mayor novedad que una persona herida levemente con esquirlas, atendida en un centro médico sin mayor gravedad, ningún uniformado herido, pero sí dejando una zozobra de que algo más podría ocurrir.
Varios de los habitantes de El Limón, en diálogo con el Noticiero del Pueblo, manifestaron que “la situación no pasó a mayores, no hubo personas heridas de gravedad”, palabras que, aunque buscan transmitir tranquilidad, dejan claro que algo ha cambiado y ha sembrado temor entre la población.











