Varios de los afectados por los atropellos de los que eran objeto, han tenido que buscar apoyo profesional por las afectaciones emocionales y morales que sufrieron.
15 meses, este fue el periodo total en que Claudia Méndez, contadora de profesión, logró sobrevivir a los constantes ataques y agresiones verbales y psicológicos por parte de Diego y Gustavo Charry, representantes de Charry Training en Ibagué.
“Nosotros éramos invisibles para ellos”, indicó la profesional al describir cómo en más de una ocasión eran disminuidos por sus opiniones, aportes o intentos de ser escuchados por sus superiores.
Señala que en más de una oportunidad fue sacada de la oficina de Gustavo Charry, argumentando que no debía dirigirse directamente hacia él.
Recuerda con total claridad cómo “Gustavo es un hombre que no demuestra sus emociones”, una clara señal de su comportamiento “pasivo, agresivo” que implementaba en contra de sus empleados.
“Él me rogó que me quedara”, agrego la mujer, reprochando el trato del que fue víctima, más cuando prestó sus servicios a tres empresas más de la familia Charry como lo son Casta Agroindustrial S.A.S, Varchar S.A.S y Ch leather S.A.S, actividades que se le prometieron se le pagarían sus honorarios respectivos, pero solo recibió el pago de 4 millones de pesos aproximadamente, por su trabajo en una sola marca.
Cuestiona el actuar de la Fiscalía General de la Nación y la persecución de la que fue objeto por parte de Oscar Charry, otro integrante de esta familia de empresarios.
Por último, indica que con el apoyo del abogado Camilo Delgado, iniciarán las acciones legales respectivas para terminar de obtener justicia, como ya ocurrió con la sanción del Ministerio del Trabajo.










