La historia del querido y recordado comerciante que llegó a Ibagué para quedarse, formar empresa y dejar un legado con su reconocido Almacén JC.
Luego de conocerse el fallecimiento del recordado y querido José de La Cruz Cañón Lozano, el popular ‘JC’, propietario del almacén de variedades JC, y con su visión emprendedora, abrió el recordado Mi Botecito.
La Voz del Pueblo habló con el comerciante Miguel Gordillo, quien recordó al popular ‘JC’, quien llegó a la Cristalería La Campana, propiedad de su suegro Carlos Arturo Guzmán, para solicitarle algunos elementos del almacén.
“Llegó cualquier día un señor, de acento apaisado, manifestándole a Carlos Arturo Guzmán, que él venía del Quindío, me parece que de Armenia, que él tenía un negocio, que le había ido muy mal en Armenia, y que había decidido venirse para Ibagué. Entonces, él le solicitaba a don Arturo Guzmán, ¿por qué no le fiaba una plancha, una vajilla, un juego de cubiertos, un colchón? Bueno, todo lo que tiene que ver con los elementos del hogar, fundamentalmente los de la cocina. El señor Cañón, porque era un buen conversador, y le dijo: sí, señor, venga mañana a ver qué hacemos”, contó Gordillo.
Agregó el comerciante, “al otro día se apareció con una carretilla grande, y se fue a recorrer las calles de Ibagué con el nombre de Club Tigreros, así llamaba la empresa. Cargaba unas cartulinas, en las cuales escribía el valor y los productos que vendía, y semanalmente cobraba, y si necesitaba algo”.
Luego de consolidar su negocio con las carretillas por las calles de Ibagué, adquirió un local en la calle 16 entre las carreras Tercera y Cuarta, donde hoy funciona San Andresito y el pasaje Gran Hermano, cumplió con los compromisos con la Cristalería La Campana, adquirió su fama comercial, dinero y se levantó.
“Pasando el tiempo, él era muy emprendedor, conoció al señor José Ignacio Céspedes, que tenía una finca, que se llamaba Mi Botecito, con el sector de Calambeo y terminaron negociando. Posteriormente, esa finca la volvió en el famoso Club de Botecito, le organizó una oficina, salón de baile, restaurante, y durante muchos años en Ibagué”, recordó Gordillo.
Agregó el comerciante: “Mi Botecito, que era el sitio de reunión de las familias y de las personas más prestantes de la ciudad, también se dedicó a presentar a Silva y Villalba, a Garzón y Collazos. Hacía unas veladas, con unas veladas artísticas muy buenas, y la comida era excelente, a unos precios equitativos. Y transcurrió su vida económica, y cuando abrió el almacén, ya no eran clubes tigreros”.
Por último, recordó que amplió el sistema de crédito, mejoró sus ventas, ingresó a ser miembro de la Cámara de Comercio, de Fenalco, además, incursionó en la política, respaldando a políticos del momento, como el doctor Alberto Santofimio, participó también en el apoyo político.











