La tranquilidad de los habitantes de esta zona de la capital tolimense se vio abruptamente quebrantada el sábado 26 de julio, tras un ataque sicarial al interior de una vivienda, que dejó un muerto y un herido, situación que ha desencadenado una ola de amenazas y ajuste de cuentas.
El violento hecho, denunciado por vecinos a La Voz del Pueblo 920 AM, desató una ola de temor en barrios aledaños como Villa del Sol 1 y 2, Tulio Varón y Musicalia, afectados por la disputa territorial entre bandas dedicadas al microtráfico y el dominio de estas zonas.
El homicidio del joven de 22 años, identificado como Sebastián Salazar ha puesto en evidencia una escalada de hechos violentos en el sector, registrando múltiples ataques sicariales y situación de orden público en las invasiones como: Villa Resistencia y el Hato de la Virgen, sin capturas inmediatas, lo que demuestra la persistencia de la criminalidad en la zona
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Según versiones ciudadanas, denotarían que muchos de los residentes son víctimas del conflicto armado y desplazados de otros territorios, lo que ha permitido que las bandas se reorganicen y compitan por el control del territorio y los puntos de venta de drogas. Según un denunciante, “la gran mayoría de personas impiden que la Policía haga su trabajo, no le creen cuando vienen los motorizados y mucho menos cuando hacen una amonestación” puntualizó.
Frente a esta crisis, líderes comunales exigen mayor presencia institucional, con un enfoque a menores de edad, que integran las diferentes bandas de la zona. La demanda concuerda con otras denuncias previas en las que se alertaba sobre consumo de pegante y drogas en niños del barrio 2 de Junio, así como la ausencia de controles efectivos. El miedo se ha apoderado de la comunidad, especialmente en poblaciones vulnerables con historias de desplazamiento, y exige una respuesta integral de parte de las autoridades para restaurar la seguridad y la convivencia.











