Dentro de este especial de fin de año de La Voz del Pueblo 920 AM ya hemos hablado de varías cosas y temas a tener en cuenta, pero falta hablar de los baños y otras curiosidades previa a la Noche Nueva.
En Colombia y en latinoamérica las tradiciones para cada fin de año incluyen baños muy particulares con hierbas amargas, una práctica popular que promete limpiar energías y atraer buena suerte, el amor, la prosperidad, la abundancia y una renovación para el nuevo ciclo.
Esta práctica ancestral busca limpiar las malas energías acumuladas, cerrar ciclos negativos y preparar el espíritu para recibir el nuevo año con una actitud renovada y positiva.
Dentro de todo este baño ancestral lleno de mística y de mucha fé se incluye la cocina de una mezcla de hierbas como la ruda conocida por sus propiedades purificadoras y protectoras, en una cantidad suficiente de agua que permita bañarse completamente.
Después se añade la “buena suerte”, el “abre caminos” o el “destrancadero” que es un producto que se comercializa en locales cercanos a las Plazas de Mercado, cuyo valor oscila entre los 10 mil y 20 mil pesos incluidas las hierbas dulces y amargas.
Después de que el agua ha hervido, se deja enfriar en la misma olla, permitiendo que las hierbas liberen todo su potencial, primero el baño con las hierbas amargas y después el mismo proceso con las hierbas dulces y las esencias anteriormente mencionadas.
Durante el baño, que debe hacerse desde los hombros hacia abajo, se evita mojar la cabeza y el rostro.
Este detalle simboliza el acto de dejar atrás las malas rachas del año viejo, limpiando el cuerpo y la mente mientras se visualiza un nuevo comienzo lleno de prosperidad y buena fortuna.
La clave de este ritual radica en la intensidad de la preparación. El agua debe estar bien concentrada, adquiriendo un tono verdoso que indica que las hierbas han liberado toda su esencia.
Es esta concentración la que, según las creencias populares, potencia su capacidad para eliminar las energías negativas.











