El pasado sábado, Luis Alberto Gómez Baquero y Wilson Javier Ochoa Mendoza, dos policías en activo de la Policía Metropolitana de Bogotá fueron detenidos por ser sorprendidos extorsionando a conductores. Este incidente se enmarca en un contexto alarmante, donde la extorsión ha aumentado más del 70 % en la ciudad, desafiando las autoridades y generando críticas hacia el comportamiento de algunos oficiales.
Según la denuncia, los policías detuvieron un vehículo y falsamente informaron a sus ocupantes que el carro estaba reportado como robado. Con esta artimaña, exigieron $10 millones a cambio de evitar acciones judiciales. Además, retuvieron los teléfonos de las víctimas, prometiendo devolverlos cuando recibieran el dinero exigido.
Las víctimas, decididas a enfrentar la situación, contactaron al CTI, que las acompañó en un encuentro con los policías. En este operativo, los dos oficiales fueron capturados en flagrancia por el delito de extorsión y enfrentarán las consecuencias legales correspondientes.
El aumento de la extorsión en Bogotá ha generado preocupación, especialmente entre los comerciantes del sur de la ciudad, quienes han protagonizado protestas debido a la deteriorada situación de seguridad. A pesar del incremento en las denuncias, persisten los desafíos para combatir este delito, incluyendo una estrategia integral que involucre a las autoridades, al Inpec y un mayor control sobre las actividades delictivas en las redes sociales.
El arresto de los dos policías por extorsión subraya la urgencia de abordar el creciente problema de este delito en la ciudad, así como la necesidad de mantener la integridad y la confianza en las instituciones encargadas de proteger a los ciudadanos.











