La directora de Ambiente y Gestión del Riesgo del departamento reportó que aproximadamente 592 empresas se unieron a la iniciativa, realizando actividades programadas de evacuación en un ejercicio que abarcó los 47 municipios de la región.
Este simulacro abordó amenazas sísmicas, incendios forestales y amenazas volcánicas, ofreciendo un enfoque completo en la preparación y respuesta ante situaciones de emergencia. La participación activa tanto de empresas públicas como privadas como compromiso conjunto de la comunidad empresarial y los gobiernos locales para garantizar la seguridad de sus ciudadanos.
La directora Andrea Mayorquien destacó que este año se logró una mayor participación que en años anteriores, lo que refleja un creciente compromiso de la comunidad en la preparación para emergencias. Subrayó la importancia de que las comunidades y ciudadanos estén bien informados sobre cómo actuar en caso de una emergencia, y señaló que estos ejercicios son cruciales para poner en práctica los planes comunitarios de gestión de riesgos y estrategias de respuesta a emergencias.
Los simulacros, como el realizado en esta ocasión, desempeñan un papel fundamental en la educación y la concienciación sobre la preparación para desastres naturales y otras emergencias. La comunidad es el pilar más importante en la respuesta a emergencias, y estos ejercicios fortalecen su capacidad para actuar de manera efectiva en situaciones críticas.
La directora concluyó enfatizando que estos simulacros deberían llevarse a cabo al menos dos veces al año, en coordinación con la comunidad, las empresas y las autoridades locales. Su objetivo es garantizar que, en caso de una emergencia real, todos estén preparados y puedan actuar de manera segura y coordinada, salvando vidas y minimizando los daños.











