La actuación de los transportadores en Ibagué que por años han tenido el recaudo y control absoluto el transporte público en la ciudad, sin aportar recursos para el mantenimiento de la malla vial o cualquier otro tipo de inversiones, pero ahora reclaman porque se pretende implementar un sistema que moderniza la muy desgastada flota de buses que rueda en las calles, ha generado gran polarización entre los ciudadanos.
La afectación que se está causando a la ciudad, la paralización de las actividades y las consecuencias económicas que ha tenido que asumir la ciudadanía por cuenta de la imposibilidad de movilizarse en busetas como normalmente lo hacían, le ha pasado factura a los transportadores que terminaron reconociendo que muchos ibaguereños se sienten secuestrados en su propia ciudad e intimidados por estas personas.
“Ya no hay bloqueos por ningún lado. No van a hacer más bloqueos porque ya se dieron cuenta que no se pueden mandar conta el pueblo, ya dos días chupo el pueblo y no lo van a hacer más. Ahora se van a concentrar en la Alcaldía como ya lo dijo Edilson Pava que es el líder en este momento”, señaló uno de los transportadores.
Manifestantes indicaron y reconocieron que la decisión de llevar la protesta a la Alcaldía, obedeció en buena medida a que la gente rechaza las vías de hecho empleadas por estas personas y ahora esperan llevar su huelga directamente a las instituciones del Estado con las que tienen diferencias tajantes y con quienes finalmente tendrán que llegar a acuerdos, porque ellos también se están viendo golpeados económicamente.











