La hazaña no llegó de la noche a la mañana. Alexander Rayo, hijo de Aristóbulo, contó que durante años tuvieron que enfrentar las dudas de quienes les decían que trabajar con café especial no les daría resultados. Sin embargo, la familia decidió continuar, perfeccionar los procesos y apostar por una variedad Geisha que terminó entre los mejores cafés del Tolima.
Lo que para muchos comenzó como un sueño difícil de alcanzar terminó convirtiéndose en una realidad que hoy tiene celebrando a toda una familia cafetera de Ortega. Aristóbulo Rayo, quien asegura haber dedicado prácticamente toda su vida al cultivo del café, alcanzó junto a su hijo Alexander uno de los mayores reconocimientos de su trayectoria, que su café Geisha llegó a los 75 dólares por libra durante la gran subasta realizada en Chaparral.
La historia detrás de este precio récord está marcada por esfuerzo, sacrificios, dudas y mucha perseverancia. La familia Rayo trabaja en la finca Los Robles, ubicada en la vereda Alto Guayabú, donde Aristóbulo vive junto a su esposa, hijos, nuera y nietos. Allí, el café se ha convertido en una tradición familiar que ya involucra varias generaciones.
Pero el salto hacia el café especial fue impulsado especialmente por Alexander, quien decidió aprender más sobre los procesos y buscar nuevas oportunidades para el producto que cultivaban en la finca.
Alexander recuerda que: “Durante una visita a Planadas pudimos conocer de cerca el mundo de las subastas cafeteras, donde apreciamos como los productores presentaban sus cafés y los compradores competían por quedarse con los mejores lotes. Fue entonces cuando planteamos una meta que parecía lejana y es que algún día quería estar en ese lugar“, explicó Alexander Rayo.
Y agregó que:
“Papá, nosotros podemos”, fue la convicción que llevó a su familia a insistir.
El camino, sin embargo, no fue sencillo. Hubo personas que cuestionaron la decisión de apostar por el café especial y les advertían que sería demasiado trabajo y que los costos aumentarían. Incluso dentro de la familia aparecieron momentos de duda ante el esfuerzo que implicaba producir un café de mayor calidad.
La familia logró clasificar entre los 30 mejores lotes del Tolima y posteriormente avanzar al grupo de los 15 mejores cafés. Para Alexander y Aristóbulo ya era un logro enorme, pero todavía faltaba lo más emocionante, la subasta.
Cuando comenzó la puja, la tensión aumentó. Las ofertas fueron creciendo rápidamente y el café de Aristóbulo empezó a despertar el interés de compradores internacionales.
“Las ofertas pasaron por 30, 40, 50, 55, 63 y 65 dólares, hasta que uno de los compradores llegó a 72 dólares por libra, la verdad pesamos que allí terminaría todo, pero la puja continuó. Finalmente, la oferta llegó a los 75 dólares por libra”, señaló Rayo.
El lote estaba compuesto por 155 libras, y durante la entrevista se calculó que ese precio representaba aproximadamente 35,7 millones de pesos.










