este infaltable grano en la mesa de los hogares colombianos, es uno de los más importantes en los rituales para recibir el año.
Si usted es de los que en la noche del 31 de diciembre llena sus bolsillos y los de sus familiares con puñados de lentejas, debe saber de donde nace y cómo adoptamos esta tradición.
Debido a su parecido con las monedas, siendo pequeñas y aplanadas, este grano era uno de los más predilectos por los antiguos romanos para desearle y abundancia a sus seres queridos y allegados.
En las celebraciones de año nuevo, en esta antigua civilización, se acostumbraba regalar bolsas llenas de lentejas, así mismo se incluían en la cena de noche vieja, por lo que su relevancia e importancia en las intenciones de desear riqueza y abundancia era demasiado trascendental.
Es tan fundamental, que, en tiempos de la colonia e intercambio cultural en Latinoamérica, esta tradición se arraigó con tal firmeza, que se mantiene al día de hoy.
Cuando esté llenando sus bolsillos o preparando la cena de fin de año con lentejas, recuerde que esta tradición es heredada, para fortuna de muchos, desde la tierra de la ‘bota itálica’











