El presidente de Irán, Ebrahim Raisi, y el ministro de Asuntos Exteriores, Hossein Amir-Abdollahian, perdieron la vida el domingo en un accidente de helicóptero en el norte del país. El convoy presidencial, compuesto por tres helicópteros, enfrentó dificultades debido a la densa niebla, resultando en un aterrizaje forzoso que acabó con la vida de ambos líderes.
Los equipos de búsqueda localizaron el lugar del accidente el lunes, confirmando que no había “señales de vida”. El presidente Raisi se dirigía a la ciudad de Tabriz desde la frontera con Azerbaiyán cuando ocurrió el trágico suceso. A pesar de los esfuerzos de rescate, las duras condiciones meteorológicas, incluida la espesa niebla, dificultaron las operaciones.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, pidió a los iraníes que mantuvieran la calma y anunció cinco días de duelo nacional. Además, designó a Mohammad Mokhber como presidente interino hasta que se elija un nuevo mandatario en los próximos 50 días.
La muerte de Raisi, uno de los presidentes más conservadores de Irán y cercano al líder supremo, podría tener implicaciones en la economía del país, ya que tras conocerse la noticia, la moneda iraní se desplomó frente al dólar.
El trágico accidente ha generado condolencias a nivel internacional, con líderes como Vladimir Putin de Rusia y Xi Jinping de China expresando su pesar por la pérdida. También, aliados de Irán como Recep Tayyip Erdogan de Turquía, Shehbaz Sharif de Pakistán y Nicolás Maduro de Venezuela, han manifestado su dolor por la partida de Raisi. El mundo observa con atención el futuro político de Irán ante esta inesperada pérdida.










