A pocas semanas de arrancar la cosecha principal, Astrid Medina Pereira denuncia que se está disparando la escasez de mano de obra y amenazando la economía regional.
La expansión de la minería ilegal en Ataco ya no solo prende alarmas por el daño ambiental y el orden público. Ahora, el fenómeno amenaza directamente la producción cafetera de Planadas, uno de los municipios insignia del café en el Tolima.
Una reconocida caficultora del sur del departamento, Astrid Medina Pereira, advirtió en diálogo con La Voz del Pueblo, que numerosos recolectores están dejando las labores del campo para irse a trabajar en la extracción ilegal de oro, atraídos por ingresos muy superiores a los que hoy puede ofrecer el sector cafetero.
“Estamos muy preocupados. Ya estamos a menos de un mes de empezar cosecha principal en la zona baja y cada día escasea más la mano de obra porque mucha gente ha decidido bajar a trabajar en minería ilegal”, expresó Medina Pereira.
La líder cafetera recordó que Planadas tiene en el café su principal motor económico, una actividad que durante generaciones ha sostenido a miles de familias y que hoy además apuesta por la producción de cafés especiales como camino para mejorar ingresos y posicionamiento nacional e internacional.
En contraste, explicó que mientras en las fincas se paga actualmente 1.500 pesos por kilo recolectado, en la minería ilegal las ganancias son considerablemente mayores, lo que deja al café en desventaja frente a una economía ilícita que crece peligrosamente en la región.
“Eso es mucho más. No tenemos cómo competir con ellos”, insistió.
La preocupación no es menor. Además del impacto laboral, la caficultora advirtió que el deterioro ambiental derivado de esta actividad también podría terminar afectando los ecosistemas que sostienen la producción agrícola del sur del Tolima.











