Habitantes de calle en la plaza de la 21 recibieron un plato digno de comida previo al inicio de la Semana Santa.
Harold Alvarado y un grupo de amigos motivados por el trabajo social y un profundo sentido de empatía por el otro, decidieron adelantar una vez más una jornada de entrega de almuerzos a habitantes de calle en la plaza de la 21.
Poco a poco fueron llegando estos personajes que para muchos son anónimos e incluso inexistentes, ignorados por muchos y de quienes siempre hemos desconocido sus historias de vida, duelos, alegrías y tristezas que llevan por dentro.
En total fueron cerca de 50 almuerzos los que se entregaron y que por parte de estos habitantes de calle fue recibido con agrado, con un sentimiento profundo de agradecimiento ya que pocas veces alguien se acuerda de ellos de una manera sincera y desinteresada.
Para el artífice de esta jornada, es bastante gratificante poder conocer sus historias y volver a ver las caras de aquellos que han estado en estas jornadas en ocasiones anteriores, sin embargo resalta que en muchas ocasiones cuando se trata de motivar un regreso a casa, varios de estos muestran una resistencia o ignoran dicha posibilidad.
Un delicioso arroz con pollo, con una refrescante gaseosa fue quizás la excusa perfecta para poder compartir con estas personas, muchas con ganas de seguir en el mundo de la calle, otros con algo de timidez con la intención de regresar a sus hogares y retomar su vida en familia.
Está a solo una de las obras anónimas que poco se ven en ibagué, ya sea porque muy poco se arriesgan a materializarlas o simplemente porque no son del interés para ocupar la agenda mediática de algunos medios.











