Esta tolimense tiene en sus manos condenar o absolver al expresidente Álvaro Uribe Vélez, decisión que preocupa a su familia y tiene en vilo a un país.
Mientras en Bogotá la juez Sandra Liliana Heredia Aranda decide el día de hoy si condena o absuelve al expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez por los delitos de fraude procesal y compra de testigos, en Ibagué y Alpujarra, este último su pueblo natal, su familia solo espera que termine este episodio tan fuerte para esta mujer.
El Noticiero del Pueblo, diálogo con uno de los hermanos de la Juez 44 del Circuito de la capital del país, pidió reserva de su nombre por seguridad, pero dejó claro con un tono contundente que Sandra no es “petrista, ni uribista”.
Este hombre, que desde hace varios años se dedica a la labor comunal y reside en Ibagué, destaca de su hermana el profesionalismo y carácter que siempre la han caracterizado, cualidades que desde su punto de vista la han llevado a estar ocupando un lugar importante en la historia, sin ella pedirlo.
“A nosotros nadie nos dijo nada, nos enteramos por noticias”, afirmo el hombre, al recordar como el proceso de Uribe Vélez llego al despacho de su hermana, hecho circunstancial a su labor de impartir justicia.
Por esta razón, decidió desde hace algunos meses no ver, escuchar, ni leer noticias, considera que “la gente dice muchas pendejadas “, acusando y señalando a su hermana por algo que no busco.
Este hermano de 10 con los que cuenta la togada, conto como la mujer llego a trabajar como citadora de un juzgado en Melgar hace más de 30 años, gracias al Dr. Augusto Espitia, iniciando desde allí, sin graduarse aún del colegio, su camino por el mundo de las leyes y el derecho.
Madre de una joven y renombrada profesional en su campo, la situación que se ha desencadenado por este proceso en contra del líder del partido Centro Democrático, la ha llevado incluso a distanciarse por seguridad de su familia en Alpujarra e Ibagué.
“No nos vemos con ella desde principio de año”, aclaro nuestro entrevistado, quien nos contó que era habitual de vez en cuando reunirse a celebrar algunas fechas especiales en familia.
Un dato curioso y que resulta paradójico desde su punto de vista, es que en este hogar cuentan con dos jueces, Sandra Liliana y una hermana en Sincelejo, que está adscrita a un despacho del circuito en esa ciudad.
Para el hermano mayor de esta juez nacida en Alpujarra, solo espera que el país entienda que su hermana va a tomar una decisión basada en la ley, sin inclinaciones políticas, porque algo deja claro y es que su hermana nunca ha necesitado de ese tipo de ayudas para estar donde se encuentra, ocupando un lugar en la historia de Colombia.
Aunque la preocupación existe, una decisión silenciosa tomada en familia fue “no preguntarle nada sobre” con relación a este caso.
“ella va a decidir sobre lo que determine la ley”, culmina esta persona, recordando que su hermana es un ser humano y que solamente esta cumpliendo con una labor consagrada en su ejercicio profesional.











