En una coyuntura política que sacude al departamento, se han convertido las declaraciones misóginas y salidas de tono por parte del presidente del concejo de Ortega en contra la mandataria de los tolimenses Adriana Magali Matiz. Esto ha generado una profunda sorpresa acerca del comportamiento de los representantes a la Cámara conservadores Delcy Isaza, Gerardo Yepes y Alejandro Martínez quienes han preferido darle la espalda a Matiz, en medio de una escalada de ataques ante la opinión pública, primero del ministro de salud Guillermo Alfonso Jaramillo y posterior del presidente cabildo orteguno Luis Eduardo Suárez.
Los congresistas conservadores pertenecientes a la mismo equipo político liderado por el senador Oscar Barreto, en el que milita la gobernadora Matiz, han evitado respaldarla públicamente mientras Jaramillo intensifica la presión desde su cartera. Ni Delcy ni Gerardo quienes son más cercanos a la gobernadora por estructura, se han pronunciamiento por sus redes sociales o a través de un comunicado prensa tras lo acontecido en la sesión ordinaria convocada por el concejo municipal de Ortega, en el que su presidente miembro del pacto histórico tildó a Matiz de ser una «vaca muerta que no podía parir».
Este abandono político por parte de los congresistas tolimenses se puede interpretar desde diferentes aristas y lecturas, quizá por una instrucción desde las altas esferas para no afectar la imagen de ninguno de los legisladores quienes están próximos a los comicios electorales en marzo. Sin embargo, esto puede traducirse en el «argot popular» como falta de interés o sentido de pertenencia en defensa de la organización barretista por parte de los congresistas Delcy Isaza, Gerardo Yepes y Alejandro Martínez, toda vez, que el presidente de la Asamblea Departamental Giovanny Molina, el alcalde de Ortega Diego Matiz y el concejal conservador Jorge Bolívar han alzado su voz de protesta ante los comentarios desobligantes en el que fue objeto Matiz ha comienzo de semana.











