La exdirigente de Fenalco analizó cifras entregadas por el Dane de empleo e informalidad en Ibagué, y aseguró que la ciudad no está en crisis, pero advirtió sobre desempleo juvenil, informalidad y falta de inversión privada.
Alba Lucía García, exdirigente de Fenalco, hizo un análisis sobre la situación laboral en Ibagué, según las últimas cifras entregadas por el Dane y señaló que, aunque la ciudad no enfrenta una crisis, tampoco avanza al mismo ritmo que el país.
Indicó que el desempleo general bajó 0,1 puntos porcentuales frente al año anterior, lo que, según explicó, refleja estabilidad más que una recuperación marcada. En cuanto al desempleo juvenil, refirió que pasó de 21,2 % a 19,1 %, lo que representa una reducción. Sin embargo, advirtió que cerca de uno de cada cinco jóvenes que buscan empleo no lo consigue.
“Ibagué no está empeorando, pero tampoco está mejorando al ritmo que va el país. Estamos como en esa gripa que no se complica, pero tampoco se le termina ir de uno. Para ponerlo sencillo, si al país ya le bajó la fiebre de 39 a 37, Ibagué sigue en 38 grados. No estamos en cuidados intensivos, pero tampoco estamos totalmente estables. El desempleo bajó apenas 0,1 puntos frente al año pasado. eso no es una recuperación fuerte eso es como quedarnos casi que igual ahora”, explicó García.
Señaló que esta situación puede generar tres efectos: aumento de la informalidad, migración hacia otras ciudades o aceptación de salarios bajos, lo que, según afirmó, impacta la productividad en el departamento.
Sobre la informalidad, indicó que la cifra se ubica en 48,2 %, lo que significa que cerca de la mitad de las personas ocupadas en Ibagué trabajan sin seguridad social completa ni estabilidad laboral.
García explicó que el comportamiento del empleo no depende únicamente de la administración local, sino también de la economía nacional, la inversión privada, la política fiscal y el tipo de empresas presentes en la ciudad, y planteó la necesidad de una estrategia local enfocada en la generación de empleo formal y estable.
Advirtió tres riesgos: que la informalidad impida mejorar la productividad, que el desempleo juvenil genere mayor migración y presión social, y que la falta de nueva inversión privada mantenga estancado el mercado laboral.
Finalmente, señaló que el reto no es solo reducir la cifra de desempleo, sino mejorar la calidad del empleo y brindar estabilidad a las familias.












