Mientras cientos de melgarences celebraban los 153 años de fundación, entre la fiesta, música y turistas; un silencioso pero poderoso ejército salió a las calles para evitar que el municipio colapsara bajo montañas de basura, los Guardianes del Medio Ambiente «los de verde» fueron los protagonistas.
Desde la madrugada, hombres y mujeres de SerAmbiental se lanzaron a una carrera contrarreloj. Calles repletas, parques saturados, bolsas rotas, residuos regados por todas partes, pero ellos con escoba en mano, dieron la batalla para que Melgar no se hundiera entre desperdicios.
Los Guardianes como los bautizó la comunidad recorrieron el corazón de Melgar con guantes, overoles y una determinación que rozaba lo heroico. Mientras la música retumbaba y los visitantes celebraban sin pausa, ellos luchaban contra el desorden que amenazaba con opacar la conmemoración de más de un siglo y medio de historia.
La fiesta terminó, pero la reflexión quedó retumbando: el futuro de Melgar podría depender de gestos tan simples como no arrojar residuos y respetar los espacios comunes. Porque detrás de cada foto perfecta y cada celebración, hay un Guardián del Medio Ambiente sosteniendo, a pulso, la imagen de una ciudad que quiere seguir brillando.











