La semana pasada uno de los periodistas de La Voz del Pueblo fue agredido por un guarda de seguridad que presta sus servicios en la Clínica Keralty.
Lo peor de todo es que el comunicador quien se encontraba en la parte exterior de la clínica fue amenazado de muerte por el guarda quien le expresó que su vida valía tres tiros. A renglón seguido el hombre de manera agresiva impidió su trabajo arrebatándole el celular para que no grabara más. La acción causó tal indignación entre las personas que se encontraban en el lugar, que una de ellas hizo un video como testimonio fiel de lo ocurrido. Fue gracias a esas imágenes incuestionables que se pudo comprobar lo acontecido.
Este medio de comunicación informó sobre el hecho. Otros medios se solidarizaron entendiendo que una violacion a la libertad de expresión no puede pasar desapercibida. La Voz del Pueblo esperó con altura y paciencia algún tipo de pronunciamiento de los directivos de la clínica o de la empresa de vigilancia. Pero todos han callado. Ese silencio cómplice nos obliga a hacer este pronunciamiento.
Alzamos la voz por las decenas de periodistas amenazados y agredidos por cumplir con su oficio. En nuestro caso, seguiremos informando como es nuestro deber, como nos lo exigen nuestros oyentes y seguidores en redes sociales. En un país donde cada día la tolerancia es una virtud más escasa, donde informar se ha vuelto una profesión con mayores riesgos, hacemos un llamado a entender que informar hace parte fundamental de una democracia y en eso estamos empeñados.
Esperamos un pronunciamiento inmediato de Keralty y de la empresa de vigilancia, es lo mínimo que deben hacer
Pasados 5 días de lo sucedido en la clínica Keralty, donde en clara agresión a la libertad de prensa, este servidor fue agredido y despojado de su medio de trabajo; la entidad de salud aún guarda completo silenci a pesar d ella llamados d e diferentes medios para tener respuesta al respecto.
La agresión hecha por parte de Daniel Eduardo Barrios, guarda de seguridad que se encontraba ese día de guardia y abusando de su posición, trató de callar el micrófono de La Voz del Pueblo de manera violenta y grosera e inclusive amenazando con disparar al susodicho periodista; ha tenido eco en diferentes medios de comunicación, quienes destacan la manera errada de proceder por parte del guarda y la clínica, al no permitir el trabajo libre d eLa prensa y además permitir la agresión y la violencia verbal plagada de amenazas .
No obstante el silencio que aún se presenta, este micrófono está dispuesto a escuchar las declaraciones de los actores agresivos, tanto el guarda como el personal de la clinica.
Para tranquilidad de todos, debí decir que a pesar d ellos daños emocionales y morales causados por el evento, este servidor aun sigue con su labor, aún más apasionada y siempre buscando que la información llegue sin obstáculos a todos; ese es el compromiso d ellos periodistas del Pueblo y la nueva Voz del Pueblo seguirá trabajando por sus seguidores y oyentes con más ahinco.











