Un sondeo de opinión realizado por la emisora La Voz del Pueblo 920 AM, demuestra que el hoy ministro de Salud Guillermo Alfonso Jaramillo definitivamente tiene efecto teflón, es decir, poco lo afectan entre un amplio sector de la opinión pública los escándalos del gobierno Petro al cual pertenece.
Por: Edward Amaya Márquez
Esto se explica tal vez porque ha sabido mantener distancia de ciertas polémicas incómodas que apuntan a su jefe directo o a sus compañeros y ex compañeros de gabinete. Además, Jaramillo es frentero, de malas pulgas pero frentero, y eso en política es clave, la gente no gusta de los tibios.
Si las elecciones fueran mañana, Jaramillo sin duda sería un candidato muy difícil de derrotar. Al momento de escribir esta columna, el sondeo alcanzaba 183.234 visualizaciones, 22.237 interacciones y 2.475 comentarios, lo que demuestra que el ex alcalde de Ibagué y ex gobernador del Tolima genera todo tipo de pasiones que mueven la opinión. Ahora bien, frente a la pregunta de si votarían por Jaramillo en las elecciones para gobernación, de los 4.532 votos, 3.605 se expresaron a favor y 693 en contra. Ello contrasta con los comentarios, ya que un 58 % fueron negativos y un 42 positivos. Sinembargo, alguien diría que no está nada mal teniendo en cuenta el peso que el hoy funcionario ha tenido que soportar con la reforma a la salud y el estado actual del sistema.
Sé que muchos dirán que estamos muy lejos de esas elecciones y por lo tanto esta columna aparece en el momento menos indicado, pero las continuas visitas de Jaramillo al Tolima obligan estos análisis. Dirán también que esas sucesivas visitas las hace en el ejercicio de su cargo, y tienen razón -en parte- ya que les recordaría que Jaramillo nos ha enseñado que es un viejo zorro y que cada paso que da lo hace con cálculos políticos. Solo basta recordar la manera como realizó su campaña a la alcaldía de Ibagué. Dicen que hizo una campaña de unos pocos meses. ¡Mentira! De manera hábil, Jaramillo aprovechó su visibilidad en la alcaldía de Petro y visitó líderes y barrios los fines de semana, lo que le sirvió para aterrizar definitivamente en Ibagué al final del gobierno de Luis H. Rodríguez y aprovechar el natural descontento de los habitantes de la ciudad.
En conclusión, si el médico Guillermo Alfonso decide cumplir la orden de su jefe Gustavo Petro y emprender una campaña a la gobernación del Tolima, tendrá que aparecer un fuerte candidato de consenso entre las diferentes fuerzas políticas que logren derrotarlo. Pero claro, eso está lejos aún, primero elijamos un buen Congreso y un buen Presidente.











