Habitantes del barrio Combeima quieren darle cristiana sepultura a este hombre que habitaba las calles de la capital tolimense.
Después de conocerse el fallecimiento de un hombre en el río Combeima, los habitantes del sector aledaño al afluente reconocieron a la persona y se trata de un habitante en condición de calle conocido como ‘El Chinche’, de quien conocen que su nombre era Lizandro.
La Voz del Pueblo habló con Xiomara Bernal, quien tiene un establecimiento comercial en el barrio Combeima, reconoció a ‘El Chinche’ e inició una campaña para dar con el paradero de la familia de este hombre y poder darle cristiana sepultura. Lo anterior, debido a que solos los familiares, pueden reclamar su cuerpo en el Instituto de Medicina Legal.
“Distingo a ‘El Chinche’ porque él era un reciclador, trabajaba, más que todo, en la zona de la 10, acá en la ciudad de Ibagué, entre Tercera y Cuarta. Les compro material a ellos, material reciclable, por eso lo distinguía. Ese día en que aconteció eso, en momentos antes él estuvo acá en mi casa, porque les brindé un almuerzo. Y estuvo acá, y dijo que se sentía maluco, le daban ataques epilépticos. Y él dijo que estaba maluco, pero, que se iba a bañar para irse para la 10”, contó Xiomara.
Añadió la mujer que al rato vio la noticia de que habían encontrado a un chico en el río Combeima y llegaron personas a su establecimiento, quienes regaron la bola que era ‘El Chinche’. Recordó que días antes, cuando llegó a comprarle un material, tenía el celular en la mano y le tomó una fotografía, la cual comparte para que los familiares del hombre se acerquen a donde ella, y de allí, ir hasta Medicina Legal a reclamar el cuerpo, así poder sepultarlo.
Asimismo, Xiomara recordó que ‘El Chinche’ dormía debajo del puente del barrio Combeima, su colchoneta sigue allí y no la han botado.
Era el despertador del barrio, conocía las rutas del camión recolector de basuras, avisaba cuando este venía, les sacaba las bolsas y las personas de la calle 10 les ayudaba también, y era muy querido por ellos.
Por último, recordó que Lizandro, “tenía entre 38 y 40 años de edad. A principios del mes de julio había cumplido años y él vino, me dijo por quéera recochero. Entonces yo les vendo tortas y gaseosas. Entonces saqué una torta, a mí me pareció gracioso porque le puse un fósforo, se lo prendí, le dije que feliz cumpleaños, se le cayeron las lágrimas de contento y me dijo, sabe qué, “nunca nadie me había dado un detalle. Eso lo tengo en la mente”.
Cerró su llamado: “Quiero que algún familiar aparezca para poderlo sepultar. Ellos son personas y aparte de ese vicio, ellos también tienen sentimientos”, concluyó la mujer, quien aportó su número celular: 3125431624.












