Viajaba con su esposa e hijo desde Medellín y descendió en la Terminal de Ibagué.
“Ese bus iba volando”… así relató Faber Rojas, uno de los pasajeros que se bajó en Ibagué minutos antes del volcamiento del vehículo de Coomotor que dejó seis muertos y decenas de heridos.
Según su testimonio, el viaje desde Medellín transcurría con normalidad hasta que hubo cambio de conductor. Desde ese momento, asegura que todo cambió: el bus comenzó a vibrar, a tomar huecos con fuerza y a alcanzar velocidades de hasta 120 kilómetros por hora.
“Iba muy rápido, los resaltos los cogía sin bajar la velocidad. Yo ya iba asustado con mi esposa y mi hijo”, contó.
Faber, su pareja y su hijo de cuatro años viajaban en la parte trasera, justo donde más se sentían los golpes. Pese a pedir que los dejaran antes, el conductor se negó y los llevó hasta el terminal. Ese fue el giro que les salvó la vida.
Minutos después, ya en su casa, la noticia los sacudió: el mismo bus en el que venían acababa de volcarse en la glorieta de Payandé.
“Sentí un escalofrío… pensé en mi esposa y mi hijo. En esa silla donde yo iba fue donde cayó el bus”, relató.
El hombre también recordó a un pasajero con quien conversó durante el trayecto y a quien le deseó buen viaje antes de bajarse. Hoy no sabe qué pasó con él.
Mientras seis familias enfrentan la pérdida de sus seres queridos, este sobreviviente abraza a los suyos con fuerza, convencido de que volvió a nacer.











