Las autoridades en Ibagué verificaron las denuncias que hicieron las trabajadoras del lugar y en la visita de verificación del sitio, encontraron suficientes motivos para sellar el negocio que no tenía registro invima.
La despulpadora de frutas que fue sancionada por la Alcaldía de Ibagué por arrojar basuras a las calles y no disponer de sus residuos sólidos como dispone la norma, fue finalmente clausurada, luego de constatar que las prácticas sanitarias del establecimiento no eran las apropiadas.
El lugar fue denunciado por trabajadoras del establecimiento quienes dieron a conocer que en el sitio contrataron a un grupo de mujeres para trabajar pero no les querían pagar por sus servicios y el dueño del sitio pretendía desocupar el negocio para trasladarse, dejando tirada la basura y dejando a sus trabajadoras sin pagarles, lo que dio origen a una visita de las autoridades que encontraron que el sitio no tenía ningún permiso para funcionar y mucho menos el registro sanitario del Invima.
“Al ingresar nos damos cuenta que no cumplían con la indumentaria pertinente, la infraestructura estaba en malas condiciones y los productos no tenían la temperatura adecuada; lo que dio como resultado el cierre del establecimiento”, puntualizó Martha Ospina, secretaria de Salud.
Ante esta situación, la Alcaldía de Ibagué procedió a clausurar el establecimiento que además se había convertido en un botadero a cielo abierto de basura, generando un verdadero basurero en el barrio La Ceiba de Ibagué, por lo que le fue impuesta una sanción de un millón 300 mil pesos, con lo que se convirtió en el primer “cochino” cazado por las autoridades que ahora buscan sancionar a quienes ensucian la ciudad.











