El adulto mayor, de 91 años de edad, lleva cuatro meses en el centro asistencial sin que ningún familiar o el Estado se encargue de él.
Desde hace cuatro meses, Hernando Pérez Arias, es un adulto mayor de 91 años, quien está en estado de abandono desde hace 125 días en Clínica nuestra Ibagué. Ingresó a la institución el 23 de febrero de 2024, y hasta el momento no se ha ubicado ningún familiar ni un hogar para la restitución de sus derechos.
El abuelito, de 91 años de edad, ingresó a Clínica Nuestra Ibagué el 23 de febrero de 2024, gracias a la solidaridad de un vecino que lo trajo a urgencias tras sufrir una fractura de cadera.
Don Hernando es querido y reconocido por su alegría, y dedicación en la Plaza de Bolívar, donde alquilaba carritos para que los niños pudieran disfrutar de paseos. Sin embargo, la pandemia afectó gravemente su fuente de ingresos, llevándolo a una crisis económica y, finalmente, a un deterioro significativo de su salud.
Según la Clínica Nuestra, desde su ingreso, Hernando ha recibido todas las atenciones necesarias: intervenciones quirúrgicas, apoyo terapéutico y rehabilitación. Pero su recuperación no puede completarse sin un hogar donde pueda continuar su vida con dignidad y amor. A pesar de nuestros esfuerzos por ubicar a su familia y encontrarle un lugar seguro, no hemos tenido éxito. Hemos recurrido a todas las instancias posibles: la Alcaldía de Ibagué, la Secretaría de Desarrollo Social, la Personería y la Defensoría, sin obtener una respuesta efectiva.

El tiempo corre y el señor Hernando ha pasado 125 días en nuestra clínica. Cada día aumenta adicionalmente el riesgo de una infección intrahospitalaria. A pesar de todo nuestro apoyo – proporcionándole elementos de aseo, ropa y acompañamiento social y psicológico – su espíritu se ha visto afectado. Hernando está cansado, emocionalmente abatido y sufre de depresión. Ha expresado su deseo, con lágrimas, de ser reubicado en un hogar donde pueda sentirse seguro y querido.
Hacemos un llamado a la solidaridad de nuestra comunidad y a las autoridades competentes. El señor Hernando necesita y merece un lugar donde pueda vivir con dignidad.










