Rodrigo Carvajal, uno de los afectados habló con La Voz del Pueblo y señaló que, varios comerciantes se han ido, otros quebraron, además que hay demoras en el proceso de demolición de los predios, que en la actualidad tomaron los habitantes en condición de calle como baño.
A un año del incendio ocurrido el 16 de agosto de 2024, el cual, afectó a los comerciantes de la calle 19 entre las carreras Cuarta y Quinta del barrio El Carmen de Ibagué, los damnificados, algunos no lograron sostener sus negocios, otros perdieron sus empleos y algunos tuvieron que trastearse a otros locales. Adicional, hasta el momento no han demolido los edificios que están en riesgo.
La Voz del Pueblo habló con Rodrigo Carvajal, propietario de Muebles Carvajal, reafirmó que a un año del incendio del 16 de agosto de 2024 ocurrido entre las carreras Cuarta y Quinta con calle 19, varios comerciantes no lograron sostener sus negocios y se perdieron empleos.
Según Carvajal, las ayudas recibidas fueron limitadas. Indicó que su empresa obtuvo cerca de 19,5 millones de pesos por uno de los locales afectados y $15 millones de pesos por otro inmueble, recursos entregados por la Gobernación del Tolima. Afirmó que no ha recibido apoyo efectivo de parte de la Alcaldía de Ibagué, pese a la expedición de un decreto tras la emergencia.

El comerciante cuestionó la demora en los procesos de demolición y autorización para operar, señalando que solo recientemente se iniciaron las pruebas técnicas para definir si los predios deben ser demolidos. Actualmente, Muebles Carvajal funciona únicamente como bodega, sin acceso de clientes, lo que ha reducido la actividad productiva y afectado a trabajadores externos vinculados a labores de pintura y tapicería.
“Ese decreto de que expidió la alcaldía al momento del incendio no nos ha favorecido absolutamente nada. Nosotros llevamos un año eh sin poder abrir solicitándole a la Inspección Primera que nos permita abrir porque es la que lleva el proceso de demolición, porque la Alcaldía ordenó que se iniciara un proceso de demolición en estos inmuebles”, dijo Carvajal.
Enfatizó el comerciante: “Entonces, para la inspectora poder ordenar la demolición o decretar ruina en este inmueble, deben hacerse en unas pruebas que se decretaron hace un año y hasta hace un mes, las empezaron a hacer y no han entregado resultados. Entonces, seguimos a la espera de que la Alcaldía a través de los informes que nosotros ya también tenemos los de nosotros, ¿qué va a ordenar? Si demuelen o si podemos abrir”.
En su caso, en este momento, les autorizaron como bodega el edificio, no pueden entrar clientes, se quitaron unos gastos de encima porque teníamos bodegas alquiladas para poder manejar la mercancía que tenemos. Aseguró que tienen el mismo personal que el día del incendio.
Carvajal responsabilizó a la Alcaldía y al Cuerpo de Bomberos por la falta de control previo sobre construcciones ilegales que, según él, facilitaron la propagación del incendio. También aseguró que la atención inicial de los bomberos fue tardía y deficiente.
“Nos sentimos que no se han hecho las investigaciones necesarias. Al sector no ha llegado Cortolima a investigar qué sucedió con más de 800 matas de guadua que se tumbaron detrás de estas propiedades que eran las que protegían el sitio porque es que se hicieron construcciones ilegales y fuera de ilegales invadiendo terrenos que no se podían construir por la cuota que se trae del del del colector de aguas negras”, enfatizó el comerciante, quien hizo un llamado a buscar los responsables.

Sobre la situación del sector, indicó que varias estructuras siguen deterioradas, que los inmuebles se han depreciado y que la presencia de habitantes de calle y problemas sanitarios han incrementado el riesgo para la comunidad. Expresó que la vigencia de un decreto de mejoramiento urbano limita las posibilidades de intervención por parte de los propietarios, lo que mantiene el área sin inversiones y con gran número de predios en venta.
Finalmente, Carvajal solicitó a la administración municipal revisar el decreto vigente y permitir a los comerciantes realizar mejoras o nuevas construcciones, afirmando que esa medida sería clave para reactivar la zona y evitar su mayor deterioro.











