La gerente del Hospital Nuestra Señora de Lourdes expuso las dificultades que enfrenta la institución.
La situación es cada vez más preocupante en Ataco, sur del Tolima. El Hospital Nuestra Señora de Lourdes encendió las alarmas ante la creciente crisis que enfrenta para atender las emergencias y responder a las necesidades de una población golpeada por la violencia, los accidentes de tránsito y diferentes enfermedades.
La gerente del centro asistencial, Sara Lorena Murcia Jiménez, expuso una preocupante radiografía del municipio y lanzó un llamado urgente al Gobierno Nacional, las autoridades departamentales y las EPS para que intervengan antes de que la situación se vuelva aún más crítica.
Uno de los datos que más preocupa corresponde a los accidentes de tránsito. Solamente durante octubre, el hospital reportó la atención de 80 siniestros viales, una cifra que evidencia la enorme presión que soportan los servicios de urgencias. A esto se suman las riñas, los hechos de violencia, los homicidios y las desapariciones que vienen afectando a esta población.
Pero el panorama no termina ahí. La institución también debe responder a enfermedades de salud pública como la fiebre amarilla y la malaria, mientras enfrenta dificultades financieras, recursos insuficientes y pagos limitados por parte de las EPS.
La gerente advirtió además sobre la presión que estaría generando la llegada de numerosas personas relacionadas con la actividad minera ilegal, en medio de un contexto social y de seguridad cada vez más complejo.
Detrás de estas cifras también hay un personal médico que enfrenta jornadas agotadoras y una demanda de atención que supera las capacidades disponibles del hospital.
El mensaje de la gerente fue contundente: Ataco necesita ayuda urgente. Su llamado no solamente fue desde su responsabilidad administrativa, sino también desde su condición de habitante de un municipio que atraviesa momentos difíciles.











