Rafael Bohórquez, líder del Alto de Gualanday, cuestionó el desvío hacia Caiké y aseguró que decenas de familias quedaron desprotegidas en materia de transporte
“Al pueblo siempre le dan en la cabeza”, cesta frase, Rafael Bohórquez resumió la inconformidad de los habitantes del Alto de Gualanday frente al desvío de la ruta 28 hacia Caiké, una modificación que, según denunció, dejó a más de 60 familias sin acceso directo al servicio de transporte.
La afectación, explicó Bohórquez que va más allá de las dificultades para movilizarse: “Hay estudiantes que deben llegar a sus colegios, trabajadores que se desplazan hacia Ibagué y personas que necesitan acudir a citas médicas”, señaló el líder.
También mencionó que empleados de empresas ubicadas en el sector tendrían que bajarse en el cruce de Buenos Aires y continuar a pie.
Bohórquez cuestionó en diálogo con La Voz del Pueblo que el recorrido se haya trasladado hacia una zona que, según su inspección, tiene potreros a ambos lados y no cuenta con viviendas en el tramo señalado. Por ello, pidió revisar los criterios que motivaron el cambio y restablecer el trayecto anterior.
El líder también criticó que los usuarios terminen asumiendo las consecuencias de las decisiones sobre el transporte público.
“¿A quiénes afectan con el paro de busetas? A los usuarios”, manifestó al recordar que son los ciudadanos quienes dependen del servicio para sus actividades cotidianas.










