Para el entrenador, era un joven que se hacía querer, siempre dispuesto a trabajar y responder por su equipo.
La muerte de Luis Ángel Duque Castañeda no solo enluta a su familia y a la comunidad educativa Paideia School. También dejó un profundo vacío en Atlético Ibagué FC en la categoría sub 17, donde el joven se ganó el cariño de sus compañeros y el reconocimiento de su director técnico, Sebastián Cardoso.
Visiblemente afectado por la noticia, Cardoso recordó a Luis Ángel como un joven reservado, humilde y siempre dispuesto a ayudar. Pero cuando entraba a la cancha, su personalidad cambiaba: hablaba con su fútbol y se convertía en una pieza fundamental del equipo.
“Era mi motorcito”, recordó el entrenador al describir al joven, quien se desempeñaba como volante, aunque su entrega le permitía aparecer prácticamente en todos los sectores del campo.
Luis Ángel llegó incluso a portar la cinta de capitán en diferentes competencias, tanto en torneos nacionales como en campeonatos de liga. Para su técnico, era de esos jugadores que no necesitaban levantar la voz para hacerse notar: su trabajo y sacrificio hablaban por él.
La noticia golpeó duramente al plantel. Cardoso contó que varios jugadores todavía no logran asimilar lo ocurrido. Algunos de ellos habían hablado con Luis Ángel apenas un día antes y jamás imaginaron que horas después recibirían la noticia de su muerte.
“Era una persona que se hacía querer”, señaló el entrenador, quien recordó especialmente su humildad, su disciplina y la disposición que siempre tuvo para responder cuando el equipo lo necesitaba.
Ahora, la cancha donde tantas veces corrió y defendió los colores de Atlético Ibagué FC queda marcada por su ausencia. Sus compañeros lo recuerdan entre lágrimas y el cuerpo técnico eleva oraciones por su memoria y por su familia.










