Lo que parecía imposible ocurrió. Una posible falla en la estabilidad de una motocicleta habría desencadenado una secuencia digna de “Mil maneras de morir”.
Parecía una escena cualquiera. Fabio Cárdenas Barrera, de aproximados 46 años, habría detenido su motocicleta para realizar unas compras en inmediaciones de la conocida esquina del puente, en Cajamarca, Tolima.
Nadie imaginaba que, mientras él estaba allí, una cadena de pequeños acontecimientos se estaba convirtiendo en una tragedia.
Según una versión preliminar, la pata de la motocicleta habría quedado mal puesta. Luego llegaron las vibraciones provocadas por el paso constante de vehículos de carga pesada. La moto comenzó a perder estabilidad.
Y entonces ocurrió.
La motocicleta se habría desestabilizado y venido contra el cuerpo de Fabio, haciéndolo perder el equilibrio y caer directamente sobre el asfalto.
En ese preciso instante, una tractomula avanzaba por el lugar.
No hubo tiempo para reaccionar.
El pesado vehículo terminó arrollándolo y Fabio murió de manera instantánea.
Por unos segundos, la escena pareció sacada de “Destino Final” o de uno de esos episodios de “Mil maneras de morir”, donde una serie de hechos aparentemente insignificantes termina desencadenando un desenlace inimaginable.
Pero esta vez no fue ficción.
Fue Cajamarca. Fue una carretera. Fue una motocicleta. Fue una tractomula. Y fueron apenas unos segundos los que separaron una jornada normal de una tragedia.
Fabio Cárdenas Barrera perdió la vida en el lugar. De manera preliminar, se conoció que no sería oriundo de Cajamarca y que aparentemente viajaba desde Pereira hacia Bogotá.











