Una de las explosiones registradas durante el ataque con drones en Rioblanco, Tolima, impactó la vivienda de la abuela del sacerdote Andrés Cárdenas, ubicada junto a la Alcaldía municipal. En la casa se encontraban cerca de 10 personas, todas mayores de edad, incluida la mujer de 95 años.
El sacerdote relató que el hecho ocurrió mientras cumplía con sus actividades pastorales y tenía a su cargo un grupo de niños que participaba en catequesis.
“El primer dron cayó en la casa de los abuelos, el que la casa de los abuelos está al lado de la Alcaldía, el segundo cayó en la Alcaldía”, contó Cárdenas.
El impacto ocasionó daños en el techo de la vivienda y las esquirlas afectaron otros elementos. El artefacto no cayó en la cocina ni en las habitaciones, donde se encontraba la familia.
“Ahí está el aparato y cómo se rompió el techo. Pero él estalló, ¿no? Pero las esquirlas dañaron otras cosas”, explicó el sacerdote.
Cárdenas señaló que, tras conocer lo ocurrido, buscó a su familia y abrazó a su abuela. La mujer, según relató, lloró al recordar hechos de violencia que había vivido años atrás.
“Mi abuela tiene 95 años y que caiga un aparato de esos es terrible”, afirmó.
Mientras se desarrollaban las explosiones, el sacerdote también estaba a cargo de niños de catequesis. Ante el temor de que otro artefacto pudiera caer cerca de ellos, decidió mantenerlos en un lugar protegido, con agua y alimentos, y preparar una salida en caso de que fuera necesario evacuar.
“Yo tenía los niños de la catequesis y yo decía: ‘Dios mío, puede caer un dron en la iglesia’. Entonces guardamos los niños, los traemos allá protegidos”, relató.
El sacerdote también tenía programada una misa con campesinos en una de las veredas del municipio. Pese a la situación, decidió desplazarse para cumplir con la celebración, al considerar que su presencia era importante para la comunidad.
“Si yo no llego se podría generar un desplazamiento. Si el padre no llegó, esto está complicado”, recordó que pensaba en ese momento.
Después de regresar al casco urbano, permaneció junto a la comunidad mientras se desarrollaba el operativo de seguridad. Cárdenas aseguró que pasó la noche orando y pidió el fin de la violencia en el sur del Tolima.
“Yo lo único que pude hacer fue orar y decirle a Dios: ‘Sálvanos porque nosotros estamos en medio del conflicto y yo estoy es con la gente, con el pueblo'”, expresó.
El sacerdote también hizo un llamado al Gobierno nacional para que atienda la situación de municipios como Rioblanco, Planadas, Ataco, Chaparral y San Antonio, entre otros sectores del sur del Tolima.
“Que ojalá el Gobierno invierta directamente acá, vengan y trabajen con la gente, con la comunidad”, manifestó.
El ataque dejó daños materiales en diferentes puntos del municipio y generó temor entre los habitantes. Para Cárdenas, uno de los principales retos después de lo ocurrido es acompañar a las familias y mantener unida a la comunidad.










