A pocas horas de la visita del nuevo jefe de Colombia, desde el sur del Tolima lanzaron un SOS para recuperar el orden público, acabar con la devastación ambiental, extorsiones, escasez de mano de obra que efectúa el comercio formal.
Con la visita del presidente electo Abelardo de la Espriella al Tolima, los empresarios de Ataco elevaron un llamado urgente para que el nuevo Gobierno intervenga de manera decidida en el sur del departamento. En diálogo con La Voz del Pueblo un empresario del municipio aseguró que la principal petición es el fortalecimiento de la presencia del Estado y de la Fuerza Pública para combatir la minería ilegal y los grupos armados que, según afirmó, hoy ejercen control sobre el territorio.
“Le solicitamos presencia institucional y operativos contundentes, porque el daño ambiental ya está hecho. Es deplorable lo que está pasando en Ataco y en el sur del Tolima. Necesitamos que el Ejército y la institucionalidad lleguen a recuperar el territorio”, expresó.
Además, aseguró que la situación de orden público se ha deteriorado al punto de que los comerciantes deben enfrentar extorsiones y la presencia de grupos ilegales que intimidan a la población: “Estamos cansados de las extorsiones. Queremos que eso termine porque es tremendamente preocupante tener que trabajar para pagarles a los delincuentes. El presidente electo ha dicho que va a combatir la delincuencia y eso es lo que clamamos en el sur del departamento”, afirmó.
El empresario también cuestionó la reacción de las autoridades locales y departamentales frente al avance de la minería ilegal.
“La Gobernación, Cortolima y la Alcaldía de Ataco se quedaron cortas. Ahora salen a expresar preocupación cuando el daño ya está hecho. Permitieron el ingreso de las retroexcavadoras y toda la devastación ambiental que hoy estamos viviendo. Ya no necesitamos discursos, necesitamos soluciones”, manifestó.
Además del impacto en la seguridad y el medio ambiente, advirtió que la minería ilegal está afectando gravemente la economía formal del municipio, especialmente al sector cafetero.
“La mayoría de la gente ya no quiere trabajar en las fincas. Prefiere irse a la mina porque en un día puede ganar mucho más sacando oro. Para nosotros ha sido un perjuicio enorme porque no conseguimos mano de obra para las cosechas”, explicó.











