La medida busca proteger a miles de estudiantes de las altas temperaturas y evitar que los desplazamientos hacia las instituciones educativas representen un riesgo para su salud.
La Secretaría de Educación del Tolima comenzó a preparar una serie de medidas para mitigar los efectos que podría generar el Fenómeno del Niño en las instituciones educativas del departamento, especialmente en los municipios donde históricamente se registran las temperaturas más altas.
El secretario de Educación, Andrés Bedoya, confirmó que las acciones empezarán a aplicarse de manera más rigurosa a partir del regreso de los estudiantes a clases tras las vacaciones de mitad de año, previstas desde el próximo 12 de junio.
Según explicó el funcionario, durante las próximas semanas se desarrollará un proceso pedagógico para socializar las recomendaciones con directivos, docentes y comunidades educativas, mientras que la implementación plena de las medidas se dará a partir del 7 y 8 de julio, cuando se reinicien las actividades académicas.
“La temporada fuerte del Fenómeno del Niño, de acuerdo con las predicciones climáticas, comenzaría en julio. Por eso estamos aprovechando este tiempo para preparar a las instituciones educativas y garantizar que las medidas se puedan aplicar adecuadamente”, indicó.
Entre los municipios donde se prevé un mayor impacto por las altas temperaturas aparecen Natagaima, Coyaima, El Espinal, Ambalema y Melgar, territorios considerados corredores de calor dentro del departamento.
En estas localidades las instituciones educativas deberán aplicar de manera estricta las recomendaciones emitidas por las autoridades, especialmente aquellas relacionadas con la flexibilización curricular y la adaptación de las jornadas escolares para evitar que los estudiantes se expongan a las horas de mayor radiación solar.
“La prioridad es que la jornada escolar no afecte los desplazamientos de nuestros estudiantes y que podamos garantizar condiciones adecuadas para el aprendizaje”, explicó Bedoya.
La estrategia busca reducir los riesgos asociados a golpes de calor, deshidratación y otras afectaciones que podrían presentarse durante los meses más intensos de la temporada seca. Las autoridades educativas reiteraron que por ahora no se han adoptado cambios obligatorios en los horarios, pero advirtieron que las instituciones ubicadas en las zonas más vulnerables deberán prepararse para implementar ajustes en caso de que las condiciones climáticas así lo requieran.










