Edwin Rodríguez aseguró que escuchar las balas durante la asonada el corregimiento Santiago Pérez los devolvió a la época de la guerra.
La violencia y la expansión de la extracción ilegal de oro tienen nuevamente sumido en el miedo al municipio de Ataco y a gran parte del sur del Tolima, así lo aseguró en entrevista con La Voz del Pueblo el operador turístico Edwin Rodríguez, quien advirtió que la región pasó de consolidarse como destino turístico y símbolo de paz a revivir escenas que recuerdan los peores años del conflicto armado.
Rodríguez afirmó que la llegada masiva de personas atraídas por la extracción ilegal de oro transformó radicalmente la dinámica social y económica del municipio.
“La ambición por el oro hizo crecer la población cerca de un 40%, pero detrás del oro también vienen las muertes”, expresó.
Según el operador turístico, el trabajo que se venía realizando desde 2022 para posicionar a Ataco y al sur del Tolima como un corredor turístico de reconciliación se vino abajo por cuenta de la violencia y la inseguridad.
“Retrocedimos más de 20 años. La gente volvió a sentir miedo y los turistas ya no quieren venir por la zozobra y todo lo que se ve en medios de comunicación”, aseguró.
Rodríguez recordó que el territorio había comenzado a destacarse a nivel nacional gracias a iniciativas como la Ruta de la Paz y el Festival del Río y la Montaña, eventos que llegaron a reunir entre 3.000 y 4.000 visitantes y generaron un importante crecimiento económico para la región.
“En 2024 tuvimos una acogida impresionante, el empleo creció bastante y muchos negocios se fortalecieron. Este año ya todo cambió”, lamentó el empresario, quien aseguró que durante 2026 el turismo cayó drásticamente y que sectores hoteleros, gastronómicos y de aventura prácticamente quedaron vacíos después de los primeros días de enero y durante la pasada Semana Santa.
“En Semana Santa estuvimos prácticamente blanqueados”, dijo.
Sobre la reciente asonada registrada durante los operativos contra la minería ilegal, Rodríguez describió momentos de terror y recordó que muchos habitantes sintieron que revivían las épocas más violentas del sur del departamento.
“Escuchar nuevamente los helicópteros, las balas y sentir la zozobra fue volver al miedo que vivimos hace años”, relató.
El operador turístico aseguró además que muchos de quienes hoy participan en las actividades mineras ilegales no son habitantes tradicionales del municipio, sino personas provenientes de otras regiones del país:“Ataco tiene cerca de 23 mil habitantes, pero creemos que han llegado casi 10 mil personas más por el tema de la minería”, indicó.
Rodríguez también cuestionó la manera en que se están realizando los operativos de las autoridades y pidió mayor presencia institucional, no solo desde el ámbito militar sino con inversión social y alternativas económicas para la población.
“No se trata solo de llegar con operativos. La institucionalidad debe traer oportunidades, inversión y alternativas como el turismo”, sostuvo.
Finalmente, reconoció que hablar públicamente sobre la situación representa un riesgo para quienes viven en la región.
“El miedo es bastante grande. Uno siente temor porque quien habla puede perder la vida”, concluyó.










