Valencia denunció que la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales estaría imponiendo un trazado por el costado norte que dejaría aislado al municipio, desconociendo la oposición de la comunidad.
La preocupación crece en Cajamarca, Tolima, tras la más reciente decisión de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, ANLA, frente al proyecto de la doble calzada.
Según denunció el exconcejal y veedor ciudadano Ervin Valencia, el nuevo auto emitido el pasado 6 de abril ratifica la intención de continuar los estudios de la vía por el costado norte del municipio, una alternativa que,según advierte, podría dejar a la población prácticamente aislada.
Valencia explicó que inicialmente, mediante el auto 0344 del 27 de enero, se planteó este mismo trazado, lo que generó rechazo inmediato en la comunidad.
Como respuesta, la veeduría ciudadana interpuso un recurso de reposición respaldado por cerca de 2.000 firmas, argumentando los impactos negativos que tendría esta decisión para la economía, el turismo y la vida cotidiana del municipio.
Sin embargo, la nueva determinación de la autoridad ambiental no acogió las solicitudes ciudadanas.
“Hacen caso omiso a las pretensiones de la veeduría y del pueblo. Están imponiendo una obra que podría convertir a Cajamarca en un pueblo fantasma”, afirmó Valencia.
El líder social advirtió que experiencias similares en otras zonas del país han dejado poblaciones relegadas tras el paso de grandes corredores viales. Incluso, mencionó casos cercanos donde sectores han perdido dinámica económica tras quedar por fuera del flujo vehicular principal.
Además, cuestionó que en el acto administrativo se indique que no proceden nuevos recursos, lo que, a su juicio, vulnera el derecho de la comunidad a ser escuchada.
Frente a esto, anunció que ya se radicó un derecho de petición y que se evalúa interponer acciones legales como la nulidad del acto.
“No somos tres o cuatro personas. Representamos a una gran parte del pueblo que no quiere desaparecer”, enfatizó.
El panorama podría escalar. Aunque Valencia aseguró que se espera una respuesta institucional, no descartó que la comunidad recurra a movilizaciones si no es escuchada.
“Esperamos no llegar a vías de hecho, pero si nos toca, lo haremos como ya ha ocurrido en el pasado”, señaló.
En medio de la tensión, también se conoció que la ANLA habría iniciado acercamientos con la veeduría para abrir espacios de diálogo, lo que podría representar una oportunidad para revisar el futuro del proyecto.
Entre tanto, la comunidad insiste en alternativas que permitan mantener la conectividad del municipio y evitar su aislamiento, proponiendo ajustes en el trazado que no afecten el tránsito ni la dinámica económica local.










