La gobernadora del Tolima Adriana Magali Matiz recibió una de las distinciones más importantes del Senado de la República: la Orden en el grado de Caballero, según la resolución 102 de 2025. Este reconocimiento no es cualquier trofeo: se le concede a quienes han contribuido “de manera significativa al desarrollo del país y al fortalecimiento de las instituciones”.
Según el Senado, la gobernadora Matiz ha demostrado un “liderazgo ejemplar y una gestión transformadora por su territorio” y un compromiso constante con el progreso social, económico y humano del Tolima. Además, este galardón llega justo cuando el Tolima está bajo el escrutinio por sus apuestas sociales y económicas: un premio como este fortalece la narrativa de una gobernadora fuerte, articulada y con carácter ante el Gobierno Nacional.
Este reconocimiento debe leerse como algo más que un trofeo: es una señal de que Matiz no solo está siendo vista, sino valorada a nivel nacional. Si sabe capitalizarlo bien, podría transformarlo en un trampolín para su proyección política más allá de su mandato local. Con eso sobre la mesa, Matiz no solo reafirma su proyecto político, sino que se mete con fuerza al radar nacional como una figura seria, influyente y poderosa por las altas esferas.











