La situación en el Catatumbo, Norte de Santander, se ha convertido en una crisis humanitaria alarmante, con un total de 40,282 personas desplazadas debido a los intensos enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias del frente 33 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Este conflicto ha dejado entre 60 y 80 muertos, según informes de la Defensoría del Pueblo y de la Gobernación de Norte de Santander.
El Puesto de Mando Unificado (PMU) de las autoridades locales ha documentado que los desplazados, que inicialmente se refugiaban en las ciudades de Cúcuta y Ocaña, ahora se encuentran esparcidos en 20 municipios del departamento, lo cual refleja la magnitud de la crisis. Las familias han abandonado sus hogares en busca de seguridad, enfrentando condiciones críticas en su búsqueda de refugio.
Para mitigar la emergencia, las autoridades han realizado 35 vuelos humanitarios, logrando rescatar a 483 personas, lo que subraya la dificultad de acceso a las zonas de conflicto. La geografía del Catatumbo, caracterizada por terrenos montañosos y selváticos, complica aún más la intervención de la fuerza pública, que ha sido reforzada tras la visita del presidente Gustavo Petro.
El gobernador William Villamizar ha señalado que la pregunta sobre quién controla el Catatumbo es compleja. Tanto el ELN como las disidencias de las FARC tienen una fuerte presencia en la región, lo que ha llevado al presidente a reconocer un “fracaso” en el control del territorio. La situación se agrava por el uso del territorio venezolano como refugio estratégico por parte del ELN, complicando aún más el panorama en la región.
El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, ha declarado que el gobierno colombiano ha decidido pasar a la ofensiva contra el ELN, utilizando todos los instrumentos constitucionales y legales a su disposición. La decisión de suspender los diálogos de paz con el ELN, que se habían estancado desde mayo del año pasado, se ha tomado en un contexto de creciente violencia y control territorial por parte de esta guerrilla.
Cristo ha destacado que la ofensiva del ELN busca “apropiarse de la renta de la coca y del narcotráfico” y ejercer un control territorial en la zona fronteriza entre Colombia y Venezuela. La comunidad internacional y la sociedad civil observan con preocupación el deterioro de la situación en el Catatumbo, donde la paz y la seguridad de los habitantes están en riesgo.











