En su primera intervención en la COP28, celebrada en Dubái y centrada en el cambio climático, el presidente colombiano Gustavo Petro abordó no solo las cuestiones ambientales, sino también la guerra entre Israel y Hamás, haciendo una cruda comparación que ha generado controversia.
Petro defendió abiertamente a Palestina y expresó su preocupación sobre el impacto del cambio climático en la región. Hizo una conexión sorprendente al afirmar que la «barbarie desatada contra el pueblo palestino es lo que les espera a los pueblos del sur» debido al cambio climático, anticipando un éxodo hacia los países del norte, que podrían responder con políticas antimigratorias restrictivas.
En un tono provocador, Petro hizo referencia al conflicto en Gaza, comparándolo con el genocidio nazi: «Hitler está golpeando las puertas de los hogares de la clase media europea y norteamericana, y muchos ya lo han hecho entrar», afirmó, generando reacciones diversas en la comunidad internacional.
El mandatario colombiano advirtió sobre la posibilidad de un desplazamiento forzado debido a la crisis climática y anticipó una respuesta violenta y bárbara a dicho éxodo. Según Petro, lo que ocurre en Gaza es un «ensayo del futuro», haciendo un llamado urgente a la acción global para abordar tanto el cambio climático como los conflictos regionales.
Además, Petro criticó los Acuerdos de París, considerándolos un fracaso debido a la persistente desigualdad social entre los países y a las decisiones de los «sectores más ricos». Destacó la resistencia de algunos estados ricos a desvalorizar sus economías basadas en la producción y consumo de carbono.
El presidente colombiano elogió los esfuerzos de su país en materia de sostenibilidad, resaltando la disminución del 70% en la deforestación de la selva amazónica y el compromiso con el multilateralismo. Además, presentó propuestas ambiciosas, como cambiar la deuda externa por acciones climáticas y liderar la creación del Fondo Mundial de Pérdidas y Daños por Cambio Climático.
Las declaraciones de Petro en la COP28 han generado debates intensos sobre la relevancia de abordar cuestiones geopolíticas en eventos centrados en el cambio climático, al tiempo que destacan la urgencia de una respuesta global frente a desafíos interrelacionados que afectan al planeta y a sus habitantes.











