Estás personas se dedicaban a intimidar comerciantes por medio de la extorsión en esta zona del departamento.
Las personas capturadas formaban parte de una organización criminal que llevaba a cabo una serie de actividades relacionadas con el presunto financiamiento ilícito. Utilizaban métodos intimidatorios que incluían el envío de panfletos amenazantes, llamadas telefónicas, mensajes en redes sociales y enfrentamientos personales dirigidos contra comerciantes, agricultores, transportistas y diversos sectores productivos.
La gravedad de sus acciones llegaba al extremo de amenazar de muerte e intimidar a sus víctimas mediante actos violentos, como aparentes disparos cerca de sus lugares de residencia, cuando estas se negaban a cumplir con sus exigencias económicas. Estas extorsiones variaban en sumas desde los 500 mil pesos hasta los 80 millones de pesos.
El éxito en la desarticulación de esta banda criminal se logró gracias a una minuciosa labor de investigación que involucró fuentes humanas confidenciales, el uso de avanzada tecnología de radiolocalización y equipos de interceptación.
Estas herramientas permitieron a las autoridades dar con el paradero de estos delincuentes y poner fin a sus actividades delictivas.











